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jueves, 27 de noviembre de 2014

"Uno de los libros que más ha hecho por la cultura ibicenca"

DICCIONARIO DE SECRETOS DE IBIZA

Uno de los libros que más ha hecho por la cultura ibicenca en muchos años es el Diccionario de Secretos de Ibiza. Quizás no tiene la rigurosidad de obras como la Enciclopedia d'Eivissa i Formentera, pero seguramente es el único diccionario que se puede leer con la voracidad de una novela y, además, aprender. El autor Mariano Planells, colaborador habitual de El Diario de Ibiza, desgrana uno a uno la mayor parte de los secretos de una isla a la que se quiere más después de haber leido su Diccionario de Secretos de Ibiza. Artículos como la historia de la Diosa Tanit, Es Vedrà y su relación con el Padre Palau y otros temas místicos hacen que uno se interese más por la historia de Ibiza. Pero en el Diccionario de Secretos de Ibiza también se describen con todo detalle la geografía, la fauna y la flora de la isla de Ibiza, o costumbres ancestrales de origen curioso, como el ball pagès o 'el festeig".

Quizás haya quien quiera ponerle un único "pero" a este Diccionario de Secretos de Ibiza, por la falta de rigurosidad en algunas entradas del diccionario, como por ejemplo la de los OVNIs, ya que estos son hechos poco constatables. Aunque eso sí, son muchas personas las que afirman haber avistado extrañas figuras luminosas y no olvidemos que estamos delante de un diccionario de secretos...   Quizás la lectura de este libro debería ser recomendada en muchas escuelas, sin embargo encontrar actualmente el Diccionario de Secretos de Ibiza no es tarea fácil, ya que se encuentra descatalogado y no se ha vuelto a editar desde 1989. De todas maneras, recomendamos su lectura si quieres saber más sobre Ibiza. Nuestro agradecimiento al autor Mariano Planells, ya que este Diccionario de Secretos de Ibiza nos ayudó a descubrir nuevas cosas sobre la isla.     [gallery]

domingo, 4 de mayo de 2014

La censura en los libros: El resto es silencio

Kafka, con su amigo y albacea, Max Brod

P.Unamuno

Hogueras, picotas y secciones prohibidas de bibliotecas han sido destino de innumerables libros a lo largo de la Historia. Sin embargo, por muy sistemática y voraz que fuera la persecución de los dictadores o de instituciones como la Inquisición, ninguna censura ha sido nunca más eficaz que la que algunos autores se han impuesto a sí mismos. Muchos de los lectores conocen sin duda la voluntad de Kafka de que al fallecer fuese quemado todo lo que había escrito -no sólo sus textos literarios, sino cualquier testimonio suyo sobre papel-, y que si hoy tenemos acceso a grandes obras como 'El castillo' o 'El proceso' se debe a la 'traición' de su albacea y amigo Max Brod. Virgilio dispuso que a su muerte no pudieran publicarse sus manuscritos inconclusos, pero el emperador Augusto decidió pasarse la prohibición por el arco del triunfo (estaba demasiado acostumbrado a vencer), razón por la que hoy conocemos 'La Eneida'.
Muchos narradores llegaron a pensar que la palabra es incapaz de penetrar en la verdad
El escritor y crítico literario alemán Werner Fuld sostiene que «en la mayoría de los casos, lo que lleva a un autor a destruir su obra es la conciencia de su imperfección». Al parecer, el estadista Solón entregó a las llamas sus versos porque no aguantaban la comparación con los de Homero. Platón hizo lo propio y destruyó también sus tragedias al conocer a Sócrates. Faltaba mucho para que triunfaran los libros de autoayuda (cómo subir la autoestima y otras zarandajas), pero atención, advierte Fuld, tales anécdotas no sólo son incomprobables sino que agrandan la fama del poeta y «la consideración que merece la obra conservada, única en pasar la criba de la autocensura».
El marketing, como vemos, asomaba ya la patita en tiempos remotos. En fechas más cercanas a las actuales, Truman Capote se ocupó muy bien de airear que, después de la feliz acogida dispensada a Desayuno con diamantes, había dado a la máquina de triturar una novela que a su

lunes, 24 de febrero de 2014

Ensayos de George Orwell

Rafael Narbona

Foto de la cartilla militar del Orwell como miembro del POUM español.

“Si algo significa la libertad, es el derecho a decirle a la gente lo que no quiere oír”. George Orwell nunca se desvió de esta consigna, lo cual le costó agravios, calumnias e incomprensiones. Su pluma nunca fue complaciente, sumisa o aduladora. Se le acusó de colaborar con la CIA y el Servicio de Inteligencia británico, delatando a escritores y actores comunistas, pero la realidad es que se limitó a entregar una carta a su amiga Celia Kirwan, que trabajaba para el Foreign Office, descartando una serie de nombres para un ciclo de conferencias sobre el estalinismo. No se ha difundido con tanto énfasis que en 2005 el Servicio de Inteligencia británico desclasificó unos documentos, admitiendo que vigiló al escritor durante doce años por sus convicciones izquierdistas. La edición en castellano de los Ensayos de Orwell nos permite al fin una perspectiva amplia, que despeja cualquier duda sobre su posición política y su sentido ético. Orwell nunca dejó de ser socialista, pero su experiencia en la guerra de España le reveló que la URSS no encarnaba ningún ideal utópico. Su producción ensayística y periodística comienza en 1928 y finaliza en 1949. Sus primeros textos (“El albergue”, “En el trullo”, “Casas de Posada”) reflejan su aguda sensibilidad social y su compromiso antifascista. No es un sarampión juvenil, sino una actitud que se prolonga hasta el final. Cuando en 1949 escribe “Un

domingo, 23 de febrero de 2014

La mujer que más amó Machado, por Andrés Amorós

Antonia Machado en el café Las Salesas
Antonio Machado muere en Collioure el 22 de febrero de 1939. Setenta y cinco años después, continúan las polémicas sobre Guiomar, su amor de la madurez. La historia de su matrimonio es bien conocida: en 1907, Antonio va a Soria como catedrático de Francés. Allí conoce a Leonor, la hija de su patrona, que tenía entonces 14 años. Dos años después se casan. En París, ella sufre una hemorragia que -según el poeta- «fulminó nuestra felicidad». Muere de tuberculosis el año 1912, el mismo año en que se publica «Campos de Castilla». El poeta expresa su dolor con versos conmovedores: «Señor ya me arrancaste lo que yo más quería... / Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar». Esta tragedia acentúa su tendencia a la soledad y la melancolía.
En 1929, publica Machado sus Canciones a Guiomar: ¿se trata de una mujer de carne y hueso o de un puro pretexto literario, como el de tantos escritores? La respuesta llega en 1950, al publicar Concha Espina su libro «De Antonio Machado a su grande y secreto amor» incluye, mutiladas, cartas de amor del poeta y da por muerta a Guiomar, sin revelar su identidad. El escándalo, en el mundo literario, es notable. Siguen luego libros de Justina Ruiz de Conde, José María Moreiro... La revelación definitiva llega con el libro póstumo de Pilar de Valderrama, «Sí, soy Guiomar. (Memorias de mi vida) (1981)». Finalmente, en 1994, Giancarlo

jueves, 30 de enero de 2014

Mankell: La enfermedad, la vida; por Gabriel Albiac

La enfermedad es la vida. Y Henning Mankell la escribe


 ¿ POR qué se escribe? No abandona nunca a quien lo hace la sospecha de haber violado un tabú: el de reduplicar lo real. La suya es la desazón de aquellos herejes de Borges que «abominaban la cópula y los espejos, porque multiplican el mundo». Para quien carga con esa culpa funesta, no hay penitencia que baste. Se escribe en una desoladora batalla – siempre perdida– contra el silencio y la muerte. Y el que escribe nunca sabe si no se está traicionando precisamente al presentar combate. Nadie ha dado esa paradoja con mayor belleza que Maurice Blanchot:

«Una regla dice al escritor: —No escribirás, permanecerás en la nada, guardarás silencio, ignorarás las palabras. —Escribe para no decir nada. —Escribe para decir algo. —Nada de obra, sólo la experiencia de ti mismo, el conocimiento de lo que te es desconocido. —¡Una obra! Una obra real, reconocida por los otros e importante para los otros. — Borra al lector. — Bórrate ante el lector. — Escribe para ser verdadero. — Escribe para la verdad. — Sé, pues, mentira, puesto que escribir de cara a la verdad es escribir lo que no es aún verdadero y tal vez jamás lo será. — No importa, escribe

miércoles, 29 de enero de 2014

Juan Ramón Jiménez: «¡Ese Neruda! ¡Pero si no sabe escribir una carta!»

LIBROS


Coincidiendo con el centenario de «Platero y yo», se publica «Por obra del instante», una recopilación de todas las entrevistas realizadas al escritor


Juan Ramón Jiménez y su esposa, Zenobia Camprubí

Fiel a la verdad, comprometido, sin pelos en la lengua y con opinión para todos y de todo, desde la Guerra Civil a los premios Nobel, la RAE, Neruda, Guillen o la Generación del 27. Así era Juan Ramón Jiménez y así se refleja en «Por obra del instante», el libro que reúne las entrevistas que concedió.
Unas entrevistas hechas al poeta de Moguer entre 1901 y 1958 quereconstruyen la biografía de Juan Ramón Jiménez, igual o más que otro de los libros del premio Nobel más esperado y que saldrá este año: «Vida», su biografía, en opinión de la sobrina nieta del poeta,Carmen Hernández Pinzón, representante de los herederos e impulsora y guardiana de toda la obra del autor.
Este libro recoge todas sus entrevistas, «que Juan Ramón también lo consideraba como parte de toda su obra (...) porque le explica muy bien a él y a todas sus épocas. Y Juan Ramón quería que se publicara», dijo ayer Hernández, durante la presentación de este volumen, publicado por la Fundación José Manuel Lara, en colaboración con el centro de Estudios Andaluces.
«Por obra del instante. Entrevistas», ha sido editado por la experta junramoniana Soledad González Ródenas, quien ha impulsado este ambicioso proyecto en el que ha invertido diez años y que comenzó cuando empezó a bucear en el Archivo Zenobia Juan Ramón de la Universidad de Puerto Rico, donde estaban todos estos documentos en un carpeta que Juan

jueves, 14 de noviembre de 2013

De paseo con Josep Pla: 'Viaje a pie'



En el libro se tropieza el lector con un humor socarrón, una ironía que revela a Pla como un observador de vuelta de todo, aunque él se empeñe en estar de ida. Y muchas anécdotas, como una impagable conversación con una vieja a cuenta de unas gallinas muertas, u otra con un payés –los habitantes rurales del Ampurdán– sobre la educación de sus hijos. Por eso, se lee con una enorme sonrisa cómo un funcionario le dijo una vez: «¡Qué buen escritor sería usted si tuviera un coche de esos!», y la reflexión inmediata de Pla: «Cada día aumenta el número de idealistas. Cada día es mayor el número de personas que sueñan con tener lo inasequible. Las personas que se contentan con lo que simplemente tienen, con la materia del pan nuestro de cada día, los materialistas, somos considerados unos infelices». Tenía ya claro que el estado ideal era viajar ligero de equipaje: «El dinero excesivo, como la pobreza excesiva, le ponen al hombre un yugo insoportable».«Cuando se llega a una determinada edad sin haber logrado tener intereses directos en la comedia humana, contribuye a aligerar el peso de la vida el hecho de badulaquear por el mundo, por un pequeño rincón del mundo, y distraerse con las cosas más nimias». Palabra de Josep Pla. La determinada edad era medio siglo de vida largo. Corría 1949 y el mayor escritor de las letras catalanas demostraba que también en castellano era un tipo especial. En «Viaje a pie» recogió una visión de su «país», que no era España ni Cataluña, sino el Ampurdán, porque a él, superadas las ideologías, comenzaban ya a importarle sobre todo las cosas pequeñas de la vida, que a la larga son las grandes. Como sus reflexiones sobre los pueblos catalanes que recorre en estas páginas –«ahora son como cajas cerradas»– o sobre el estado material del hombre: «La riqueza fascina. Es quizás, en los tiempos que vivimos, la única cosa que fascina

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Salvador Pániker: «Una frontera con Cataluña sería artificial»

«Diario de otoño»: «La memoria de lo que me está pasando y de lo que no me esta pasando, una divagación permanente que nunca permito que se deslice hacia la ficción», afirma el escritor y editor catalán

SERGI DORIA / BARCELONA
YOLANDA CARDO Salvador Pániker, fotografiado en 2008
YOLANDA CARDO
Salvador Pániker, fotografiado en 2008
Desde la casa de Salvador Pániker(Barcelona, 1927) se divisa el monasterio de Pedralbes. Ahora que el otoño parece, por fin, reinar en la vegetación colindante nada más pertinente que su última entrega dietarística, después de «Cuaderno amarillo» y «Variaciones 95», se titule «Diario de otoño» (Mondadori). Datado entre 1996 y 1999, el escritor, editor y filósofo lo presenta como «la memoria de lo que me está pasando y de lo que no me esta pasando, una divagación permanente que nunca permito que se deslice hacia la ficción».
Asiduo del Tao y los «Upanishads», el dietarista se autodefine como«agnóstico místico». Escribir un diario supone afrontar, tanto los problemas sustanciales como anudar «cabos sueltos». Enfrentarse a la agonía y muerte de su hija Mónica, a la que dedica el libro, atender a las raíces india y española. Tender a la destilación como sus admirados Azorín y

jueves, 7 de noviembre de 2013

Albert Camus: Años de intemperie, incomprensión y rechazo; por Manuel Jabois

Albert Camus y María Casares
Hay un momento nuclear en 'El extranjero' que ocurre cuando Mersault, el protagonista, entra en la sala que le juzga por asesinato. Allí se encuentra con un periodista que primero saluda al policía que le custodia y luego se dirige a él para reconocerle que "hemos exagerado un poco su asunto"a causa del verano, secarral de actualidad. Luego señala a un enviado especial procedente de París, ni más ni menos, y le confiesa que no ha venido por él, pero como estaba allí para informar de otra noticia, le pidieron que transmitiese también su caso. "Estuve a punto de darle las gracias", dice Mersault. No hay voluntad de humor; no hay voluntad de nada. El libro es un testimonio natural, y en tanto que natural, revolucionario, pues, de repente, bajo la acción indiferente de Mersault, asoman a ratos corrientes alternas para adoptar según avanza la historia un camino propio, un lugar al que hay que intentar llegar pese a que se sepa imposible (Camus escribió la obra al mismo tiempo que 'El mito de Sísifo': "No te afanes, alma mía, por una vida inmortal, pero agota el ámbito de lo posible"). Lo 'camusiano', que según Bernard-Henri Levy era un kantismo práctico. "Desconfianza, gratitud y

domingo, 11 de agosto de 2013

El malentendido sobre Hannah Arendt (Monika Zgustova, El País)


“El malentendido de Eichamann en Jerusalen” (Roger Berkowitz, The New York Times)
"Hannah Arendt, Manomet, Mass., 1950." 
Courtesy of the Hannah Arendt Trust.
Cuando en 1961 se celebró en Jerusalén el juicio del líder nazi Adolf Eichmann, la revista The New Yorker escogió como enviada especial a Hannah Arendt, una filósofa judía de origen alemán exiliada en Estados Unidos. Arendt, que se había dado a conocer con su libro Los orígenes del totalitarismo, era una de las personas más adecuadas para escribir un reportaje sobre el juicio al miembro de las SS responsable de la solución final. Los artículos que la filósofa redactó acerca del juicio despertaron admiración en algunos (tanto el poeta estadounidense Robert Lowell como el filósofo alemán Karl Jaspers afirmaron que eran una obra maestra), [el poeta Robert Lowell proclamó que el retrato de Eichmann de Arendt era una ‘obra maestra’] mientras que en muchos más provocaron animadversión e ira. Cuando Arendt publicó esos reportajes en forma de libro con el título Eichmann en Jerusalén y lo subtituló Sobre la banalidad del mal, el resentimiento no tardó en desatar una caza de brujas, organizada por varias asociaciones judías estadounidenses e israelíes.
Tres fueron los temas de su ensayo que indignaron a los lectores. El primero, el concepto de la “banalidad del mal”. Mientras que el fiscal en Jerusalén, de acuerdo con la opinión pública, retrató a Eichmann como a un monstruo al servicio de un régimen criminal, como a un hombre que odiaba a los judíos de forma patológica y que fríamente organizó su aniquilación, para Arendt Eichmann no era un demonio, sino un hombre normal con un desarrollado sentido del orden que había hecho suya la ideología nazi, que no se entendía sin el antisemitismo, y, orgulloso, la puso en práctica. Arendt insinuó que Eichmann era un hombre como tantos, un disciplinado, aplicado y ambicioso burócrata: no un Satanás, sino una persona “terriblemente y temiblemente normal”;[expresó su sorpresa de que Eichmann no fuese un monstruo, sino «terrible y terriblemente normal».] un producto de su tiempo y del régimen que le tocó vivir.
Lo que dio aun más motivos de indignación fue la crítica que Arendt dispensó a los líderes de algunas asociaciones judías. Según las investigaciones de la filósofa, habrían

domingo, 28 de abril de 2013

¿Fue Albert Camus asesinado por el KGB?


Los diarios del checo Jan Zabrana recogen que el accidente automovilístico en el que murió en 1960 el premio Nobel francés fue orquestado desde Moscú por su condena a la invasión de Hungría



La tumba de Albert Camus en su finca de Lourmarin

ANTONIO JOSÉ PONTE 5 NOV 2011, El País

El pasado agosto el Corriere della Sera habló del asesinato de Albert Camus a manos de la KGB. El diario italiano citaba al eslavista Giovanni Catelli, este citaba una entrada de los diarios del checo Jan Zabrana, y Zabrana, su encuentro con alguien próximo a la inteligencia soviética. Según esa versión, lo que fuera considerado en 1960 un accidente mortal de tráfico había sido, en el fondo, un asesinato político. Camus pagaba de ese modo su condena de la invasión soviética a Hungría y el apoyo ofrecido a Boris Pasternak para el Nobel.
"Escuché algo sumamente extraño de boca de un hombre que sabía muchas cosas y contaba con fuentes bien informadas", anotó Zabrana en su diario. Aquel hombre confesó que el accidente automovilístico había sido orquestado desde Moscú. Ofreció detalles de la operación (un artefacto segó el neumático que giraba a alta velocidad) y del procedimiento: la orden venía del propio

viernes, 19 de abril de 2013

John Irving: «Hemingway es el mayor fraude de la historia, como hombre y como escritor»

INÉS BAUCELLS


Explica John Irving (Exeter, New Hampshire, 1942) que antes de publicar su primera novela, antes siquiera de escribirla, ya tenía la sensación de que estaba pasado de moda. A un paso de extinguirse como escritor. “Cuando tenía veinte años, pensaba que las novelas que quería escribir ya estaban extinguidas; todos mis héroes literarios del siglo XIX estaban pasados de moda, algo que me generó cierta inseguridad en mis comienzos”, confiesa. Ahora, sin embargo, contrece novelas amontonadas en esas espaldas de exluchador profesional y un pulso narrativo especializado en agarrar al lector por los tobillos para arrastrarlo a las profundidades de su turbulento universo, Irving no hace más que bendecir lo acertado de su

viernes, 11 de enero de 2013

Entrevista con Félix de Azúa: "La filosofía y el arte no requieren excesivo talento. Requieren coraje"


BLANCA BERASÁTEGUI | Publicado el 11/01/2013 |  Ver el número en PDF

Hay mucho de lo que hablar con Félix de Azúa. Siempre. Pero en los últimos tiempos, como está especialmente furioso y nítidamente libre, esas inteligentes teorías suyas sobre el arte y la literatura se cruzan con misiles rotundos contra el nacionalismo y las redes sociales, contra la clase política. Lo novísimo en Azúa es "El ojo que piensa", el curso experimental que va a dirigir en el Museo del Prado. Así que el vuelo poderoso de su palabra y su ego despega de la Modernidad, navega por el siglo XX, se detiene en Keifer y Larkin y se hinca en esta España "donde no hay democracia".





Se lo propuso Miguel Zugaza para ampliar las actividades del centro de estudios del Museo del Prado porque "aunque su actividad pedagógica es grande, faltaba un curso teórico" dice el escritor, y explica el porqué: "Los museos de arte clásico nunca han tenido la necesidad de incluir la teoría. Cuando alguien entra en el Prado, y ve tizianos o rafaeles, el discurso teórico está escondido, no es necesario. Piense en La Primavera de Botticelli, el cuadro más bello del mundo: nadie sabe que es una representación de la filosofía neoplatónica, ni falta que hace. Pero si lo sabes, ves otra dimensión de la pintura que le añade una profundidad insospechada".

"En la Modernidad todo cambia. El discurso teórico ocupa un primer plano, es esencial. Si tú no sabes que estás mirando un cuadro cubista, seguramente no vas a saber ver lo que tienes que ver. Lo interesante es que nuestra mirada ahora es una mirada determinada por todo el proceso de la modernidad y, por lo tanto, es una mirada teórica, aunque no lo sepamos".

-¿Cómo podemos adquirir herramientas para saber mirar? Azúa apuntala su respuesta con ejemplos históricos, con citas culturalistas, con Malraux.
-Es muy interesante la mirada retrospectiva. Cuando ya tienes el ojo moderno, el ojo teórico, es importante aplicarlo a la pintura antigua, a la escuela iconográfica, al arte egipcio... El caso Malraux, a quien ya casi nadie lee, es paradigmático. Su Museo Imaginario es un invento básico para la modernidad, porque en él destruye las condiciones materiales y cuando lo miras, no sabes si esa escultura de la que te habla mide dos metros o cinco. Es decir, nos da una visión ultramoderna, de

miércoles, 2 de enero de 2013

Manifiesto de un traidor a la patria, por Albert Boadella



Confieso que mientras no los conocí, yo fui unos de ellos. Aboné su terreno con mi propia ignorancia. Llegué a creer fanáticamente en la versión victimista de la historia que habían elaborado otros ignorantes como yo, aunque ellos con mayores atenuantes, ya que trabajaban con intereses a plazo fijo.

En ciertos momentos, estuve también deseoso de pasar cuentas con el enemigo natural de Cataluña. Incluso aproveché alguna oportunidad para ello. Un día, puse sobre el escenario un puñado de miembros de la Benemérita metamorfoseados en gallinas y descansando en las barras de su morada avícola.

Obviamente, la juerga invadió la sala. Así, exhibiéndolos para mofa y befa del respetable me sentía compensado de tantos supuestos agravios ¿A ver quien nos devolvía la vida del president fusilado?


¿Y la tortura y la cárcel de Pujol? ¿Y la persecución de nuestra lengua? ¿Y el maldito

lunes, 17 de diciembre de 2012

Crítica y dolor


Por Ignacio Echevarría*
COLUMNA ABIERTAIgnacio Echevarría indaga en uno de los oficios más despreciados y difíciles de ejercer en la vida intelectual: el crítico.
Lunes 17 Julio 2006


En el autosatisfecho relato que él mismo hace de su vida, Marcel Reich-Ranicki (Mi vida, Galaxia Gutenberg, 1991), el eminente crítico alemán acusa un ligero temblor. Tiene que ver con su atroz experiencia en el gueto de Varsovia y su colaboración entonces con la Gazeta Zydowska (La Gaceta Judía), el periódico que durante un tiempo las autoridades alemanas permitieron publicar dentro del gueto.

Aunque controlada por los alemanes y destinada en su mayor parte a reproducir los comunicados oficiales del frente y las disposiciones de las autoridades, la Gazeta incluía también reportajes e informaciones diversas sobre la vida en el gueto, o sobre cuestiones de orden práctico (recetas, consejos de salud), aparte de anuncios y secciones dedicadas al ocio y a la cultura. Entre éstas se contaban las reseñas de las actividades artísticas que, con increíble determinación, seguían realizándose en las cada vez más duras condiciones de la vida en el gueto.

Diversas circunstancias condujeron a que, en determinado momento, Reich-Ranicki se hiciera cargo de la crítica musical de la Gazeta. “Dudé, pues nunca en la vida había publicado una crítica. Tenía miedo, pero la

viernes, 30 de noviembre de 2012

Presentación de Alvite, por Santiago González


Captura de pantalla 2012-11-30 a la(s) 11.43.17Hay cosas en esta vida que a los chicos nos unen mucho. La noche en que conocí a José Luis Alvite me contó, antes incluso de sentarnos a la mesa en la que íbamos a cenar, que él había gozado de mucha privanza en un prostíbulo que hubo en los alrededores de Santiago. Tanta, que tenía allí batín y zapatillas, imaginé que bordadas con sus iniciales. Me pareció un gesto de confianza y una sugerente manera de romper el hielo.
“Es una forma razonable de ser alguien”, pensé a continuación. Llegado el caso, y si aún quedaran en nuestras ciudades burdeles como los de antaño, a mí me gustaría tener en propiedad batín y zapatillas en una de aquellas manflas acogedoras, confortables y hasta cierto punto maternales que yo, lástima, no llegué a conocer más que por referencias literarias, mayormente la literatura española de posguerra  y los bulines de Lima que retrata Vargas Llosa a través de la mirada vicaria de Zavalita en ‘Conversación en la Catedral’.
Debo confesarles, llegados a este punto, que yo iba para putero, pero me torcí. Tenía voluntad, pero me faltaba carácter. Váyase mi falta de experiencia por lo sobrado que siempre he estado de vocación, pero debo confesar que mi fascinación por las putas, como digo, tiene mucho de literaria y aún más de cinematográfica. Esas coimas compasivas y amables que acogían, como Concha Velasco al pobre José Sacristán, en la cocina del burdel de ‘La Colmena’ , para que se calentara las manos y cenara un tazón de sopa. Había solidaridad y actitudes generosas y no se conocían entonces barreras nacionales ni geográficas. “Y a ésa, ¿por qué le llaman ‘la uruguaya’?” preguntaba el estudiante Martín, para que el personaje de Concha Velasco, Purita, le expusiera algunos rudimentos geográficos inapelables: “Toma, porque es de Buenos Aires”.
Mi vida sentimental es deudora de muchas putas de buenos sentimientos: ‘Irma la Dulce’ en la película del mismo nombre, Kim Novak, como Polly la Bomba en ‘Bésame, tonto’; recuerden a Simone Signoret, inolvidable Casque d’or; la infantil Jodie Foster de Taxi Driver; Kim Basinger, que se disfrazaba de Veronica Lake para puteros mitómanos, con lo bien que estaba haciendo de sí misma; la conmovedora Anna Magnani de ‘Mamma Roma’, la rabiza melancólica Holy Golightly, al que daba cuerpo -escaso, pero fascinante, Audrey Hepburn en ‘Desayuno en Tiffany’s’, Jane Fonda en ‘Klute’, Julia Roberts como ‘Pretty woman’ y la extraordinaria puta buena y algo tonta que interpreta Mira Sorvino en ‘Poderosa Afrodita’.
No lean estas palabras como un exhibicionismo virtuoso, sino como una

sábado, 10 de noviembre de 2012

La quiebra de la amistad

Escribe Ignacio Vidal-Folch en El País unas líneas turbadoras y comprobadas en propia piel. Que las emanaciones de Tanit irradien también hacia la montaña de Montserrat y que iluminen a tantos catalanes perdidos en la fiebre de los pantanos.


Escrito en el AVE: vengo de Madrid, donde he estado hablando de mi libro. Novedad: los periodistas y los blogueros me preguntaban sobre el separatismo, y hasta de madrugada en el Cock tuve que explicarles la “cosa” a aquellas dos chicas tan simpáticas, Teresa y Carmen, a las que en realidad el tema no debería interesarles nada, y que estaban algo sulfuradas. Nunca me habían preguntado tanto por semejantes chorradas. Pero también hay que saber que en las chorradas se nos va la vida. Recuerdo una página enNotas para Silvia donde Pla recuerda el 80º aniversario de Carner, en Bruselas, y cita un soneto que con tal ocasión el poeta les dio a quienes pasaban a felicitarle por su domicilio. Poema tristísimo, sobre el franquismo y la “noche que durará cien años”, que si mi memoria no me falla concluye así: “Pugui jo caure incanviat/ tot fent honor, per via dreturera,/ amb ulls humits i cor enamorat/ a un esquinçall, en altre temps bandera”. En fin, ¡siempre estas cochinadas del amor, el honor y la bandera!
Acabo de llegar a casa, busco en la estantería y encuentro el libro y el comentario de Pla: “Este soneto terrible de Josep Carner se debería dar a todo el mundo para que todo el mundo lo meditase. Pero quizá hubiera sido mejor que este soneto no se hubiese tenido que escribir nunca, haciendo de forma que las personas que formaban parte de las clases dirigentes en el periodo anterior a este periodo hubiesen tenido un poco más de cuidado con las personas con las que se jugaban los cuartos —por decirlo con la vulgaridad natural del país—”.
Con lo de “el periodo anterior” Pla se refería, claro está, a la II República, y a la insensatez de una

sábado, 15 de septiembre de 2012

La gran estafa


En Cataluña se subliman los problemas mediante un enfrentamiento con el Estado español


Andreu Jaume

De entre las ideas recibidas en que nos hemos educado muchos ciudadanos de mi generación, nacida con la democracia, destaca aquella que identifica nacionalismo con izquierda y que ha conocido, a lo largo de la historia de nuestro país, ingeniosas variaciones retóricas, acuñadas al calor de las circunstancias. Incluso ahora, cuando el sistema empieza a mostrar su desoladora ineficacia, expresar dudas con respecto al Estado de las Autonomías supone, en Cataluña o el País Vasco, pero también en Mallorca o Andalucía, ser encasillado entre las huestes de lo que vagamente se llama derecha o, más popularmente, “los fachas”. Por ello mismo, no es raro oír a personas sensatas y prudentes, aunque varadas todavía en el franquismo, afirmar con absoluta convicción e inocencia que partidos como UPyD o Ciutadans son de extrema derecha, simplemente porque sus dirigentes se han enfrentado al nacionalismo o han cuestionado el funcionamiento de las autonomías. El malentendido, lejos de aclararse, parece que se va a espesar aún más en los próximos tiempos, gracias a la crisis económica, social y política que vivimos en

jueves, 6 de septiembre de 2012

El mallorquín Cristóbal Serra, el raro más raro de nuestras letras hispanas


Muere el escritor mallorquín, una figura tan rica como indefinible, a los 89 años



por NADAL SUAU, El Cultural


Fue el más raro de todos los raros españoles de la segunda mitad del siglo XX. Cristóbal Serra Simó (Palma de Mallorca, 1922-2012) murió ayer, pocas semanas antes de cumplir los noventa años. Una caída cinco meses atrás lo había dejado postrado, y sus facultades habían ido menguando diariamente hasta que su corazón se ha detenido. Su muerte obliga a revaluar la capacidad de nuestro sistema literario para acoger a un escritor único.

La forma más rápida de evidenciar el desajuste entre la calidad de la obra serriana y la atención que ha merecido habitualmente por parte del circuito cultural predominante es citar de corrido a algunos de sus principales valedores: Octavio Paz, Pere Gimferer, Joan Perucho, Rafael Conte. En los años setenta, Beatriz de Moura lo convirtió en autor de Tusquets, donde publicó dos títulos propios y varias antologías y traducciones. Serra vertió al castellano la obra de William Blake, Ernest Hello, Emerson, Melville, Leon Bloy o Jonathan Swift, además de versionar desde el inglés y el francés a Lao Tse y Chuang Tzu.

Serra nació en Palma, hijo de una familia acomodada. Hipersensible y muy inteligente, tuvo que contemplar los efectos de la Guerra Civil en su primera adolescencia y vivió varios años en el Puerto de Andratx, entonces un paraíso virgen, a causa de una tuberculosis. No salió indemne de ambas experiencias: su carácter fue desde entonces introspectivo y dolido, aunque lo revistiera con una educación exquisita y un sentido del humor británico (o, por extensión, isleño), entre la ironía y el disparate.

Estudió Derecho en Barcelona y Madrid, donde coincidió con Manuel Fraga, y más tarde Filosofía y Letras en Valencia. Pero su vida estuvo siempre ligada a Mallorca, donde ejerció la docencia durante

martes, 14 de agosto de 2012

Herman Hesse, premio Nobel, murió hace 50 años

El mundo de la literatura conmemora esta semana los 50 años de la muerte del escritor suizo Herman Hesse, premio Nobel en 1946 y autor de obras cumbre de la literatura en alemán del siglo XX como "El lobo estepario" y "Siddhartha".
Efe- 7 de agosto 2012

Nacido en Calw (Alemania) en 1877 y con nacionalidad suiza desde 1924, Herman Hessemurió en Montagnola (Suiza) el 9 de agosto de 1962, fecha de la que se cumplen esta semana los 50 años de su fallecimiento, dejando un legado literario convertido en "best seller" mundial, con 140 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, de los cuales solo una sexta parte corresponde a las ediciones en alemán.
Junto a Thomas Mann y Stefan Zweig, es el autor de lengua alemana más leído hoy en día en el mundo y uno de los dos únicos autores suizos, junto a Carl Spitteler, galardonados con el Nobel.
Pese a este reconocimiento mundial y pese a que Hesse vivió las últimas cuatro décadas de su vida en Tesino (sur de Suiza) -donde escribió "El lobo estepario", Siddhartha", "Narciso y Goldmundo" y "El juego de los abalorios"-, los helvéticos viven con cierta distancia este aniversario de un autor que ven como alemán.
De hecho, es su Calw natal (Bade-Wurtemberg) el lugar que se conoce como "la cuna de Herman Hesse", pese a que el escritor solo vivió en esta ciudad, en distintas etapas, durante diecisiete años. En Calw hay plazas y calles que llevan su nombre y, para conmemorar que ha pasado medio siglo desde su muerte, numerosos bancos públicos de la localidad lucen citas famosas del escritor: "La belleza no hace feliz al que la posee, sino a quien puede amarla y adorarla", o "Lo blando es más fuerte que lo duro; el agua es más fuerte que la roca, el amor es más fuerte que la violencia". Incluso hay un "Café Montagnola" que